Hoy se celebra el Día Internacional del Trabajo. Para millones de trabajadores de todo el mundo, del mismo modo que para un partido como el nuestro, que lleva en sus siglas la S de Socialista y la O de Obrero, se trata de una jornada cargada de simbolismo, de tradiciones y de recuerdos. En un momento como el presente, con esta dura crisis económica (creo que algún día, cuando se cuente con la debida perspectiva, alguien se atreverá a señalarla como el mayor robo que el capitalismo ha perpetrado contra la Humanidad en toda su historia), también es un momento de reivindicación y de continuar luchando por los derechos de los trabajadores. Alabo, por eso, la firmeza y la decencia que mi partido y el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero están mostrando en la defensa de esas conquistas frente a una derecha que, después de haber implantado el modelo económico ultraliberal que nos ha llevado a la catástrofe, quiere ahora que todos paguemos los platos rotos aunque no se atreve a decirlo claramente, camuflada bajo el eufemismo de las ‘necesarias reformas estructurales’.
Hablando en términos más próximos, nuestros mayores nos transmitieron que este es un día sagrado para los trabajadores. Recuerdo a mi padre contándome que Pio XII obligó a Franco a recuperar el Primero de Mayo revistiéndolo de festividad de San José Obrero. Ahí empezaron las demostraciones sindicales… Muchos años después, hoy mismo en Crevillent, cuando se supone que estamos en pleno siglo XXI y en democracia, nuestro alcalde y su equipo de gobierno han decidido mostrar su nulo respeto por esta fiesta con una de sus inauguraciones. En concreto la del adefesio arquitectónico con el que han sustituido las ruinas de la ermita de San Cayetano. No voy a repetir ahora mi opinión sobre esa obra, por conocida y publicada. Tampoco voy a detenerme en la curiosa escena que estará produciéndose en este momento en el Picatxo, con la gente de a pie entrando a pie (para eso son lo que son), y los concejales peperos en sus propios coches, como nos ofreció ayer a todos la concejal de propaganda (por cierto, hoy será un día grande para el alcalde, nada menos que la segunda vez en su vida, si no me falla la cuenta, que sube al paraje de los “Anouers”).
Pero sí debo dejar claro que no existe la menor justificación para que esto hubiera tenido que ser hoy. Por eso el Grupo Socialista no ha estado en San Cayetano. Hay decenas de fines de semana y festivos disponibles. No había la menor prisa, porque ese edificio no responde a ninguna utilidad (aún no saben para qué lo han hecho). Se lo intentamos hacer ver y se lo pedimos en el pleno municipal del lunes… Pero al fin y al cabo, el alcalde se ha empeñado en demostrar que cada uno venimos de donde venimos y estamos donde estamos por alguna razón. No sé si estuvo en alguna demostración sindical franquista; pero es evidente su desprecio por el día más importante para los trabajadores. Así que le da igual contraprogramar con esta inauguración, aunque no haya sabido nunca ni la haya interesado lo más mínimo qué es el Primero de Mayo ni la ermita del Picatxo. No quiero imaginar qué habría ocurrido si un gobierno de izquierdas hubiese inaugurado una obra -además inútil- en Viernes Santo. Tranquilos, nosotros nunca lo haríamos. Ellos, sí.
(Pido disculpas si me he demorado en exceso en escribir este nuevo comentario. Entre este y el anterior, he perdido a mi madre. No por esperado, ha sido menos duro…)
Cayetano los socialistas siempre estais a la minima para saltar con que la oposicion no ayuda al gobierno ni propone ideas para solventar la economia española y el empleo, que casualidad que ahora criticas tu a la derecha. El señor del talante y del dialogo y con esto no me refiero a ti precisamente, ayer en el congreso el pp se ofrecieron medidas para la crisis y el presidente del gobierno seguia diciendo que la derecha nunca arrima el hombro, desde luego asi mi voto para el psoe aun se arrimara menos.
Dejando de lado la cuestión de Madrid, y que no creo que estuvieras ya antes demasiado dispuesto a arrimar tu voto al PSOE, sólo puedo decirte una cosa por lo que hace a mi experencia directa aquí en Crevillent: el P.P. y su alcalde han rechazado todas y cada una de las medidas anticrisis que venimos ofreciéndole desde la oposición, comenzando por el pacto anticrisis en los presupestos. Esto sí que te lo puedo asegurar.