¿PROGRESO?

Hace un par de semanas, como de costumbre, sales al monte con los amigos. También como de costumbre, transitáis alegres, despreocupados, por una senda, en la falda del Monte Alto, ya en término del Fondo dels Frares. Si la memoria no te falla, vienes haciendo ese recorrido desde hace la friolera de 38 años. Poco antes de llegar al Corral del Sastre, junto al pequeño puerto que marca la divisoria de vertientes en la carretera Albatera-Hondón, te llevas una desagradable sorpresa: la senda está cortada por una valla metálica. Cortada, así, sin más. Sin ninguna consideración. Sin la menor alternativa. Hacia el frente es imposible seguir; si la emprendes valla arriba, terminas en un terreno abrupto y complicado; si la sigues hacia abajo, no se ve ninguna posibilidad de enlazar razonablemente con la dirección que os interesa… Esta situación te sume en la impotencia. Te sientes engañado, estafado, despreciado. Se materializan en ti las sensaciones que debe tener la presa en el fondo de la trampa. A 150 metros, tan cerca, tan lejos, como la libertad para el prisionero, llegas a divisar el punto de destino al que pretendías llegar, al que siempre habías llegado. Formado en la ética cristiana creías (tú que siempre te habías portado bien, que siempre habías defendido la Naturaleza, que habías amado la montaña y “tu” Sierra) que tenías algún derecho a pasar por allí. La valla, sin embargo, te da una brutal lección acerca de cómo está organizado el mundo, de qué es el progreso tal como algunos lo entienden. La verdad es que te acuerdas de aquél célebre texto de Rousseau:
“El primer individuo al que, tras haber cerrado un terreno, se le ocurrió decir “esto es mío”, y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerle caso, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Cuantos crímenes, guerras, asesinatos, cuantas miserias y horrores no le hubiera ahorrado al género humano el que, arrancando las estacas o cegando el foso, hubiera gritado a sus semejantes: ‘guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos a todos pertenecen y que la tierra no es de nadie”.

Despiertas, pues están ya lejanos los tiempos de aquel utopismo. Alguien, sin embargo, lo ha llevado a la práctica, puesto que ha abierto un vano en la valla: ¡es posible pasar! Poco más abajo, te encuentras con el propietario. Sin duda, es aborigen. Habláis del asunto. Parece un buen hombre. Dice que, harto de ver a tanto ‘guiri’ meterse en sus tierras sin el menor respeto e incluso con comportamientos peligrosos (venerables parejas ancianas enriscándose, bicicletas, motos, quads, todoterrenos…), no ha tenido más remedio que cercar por temor a posibles responsabilidades. Te muestra además por dónde discurre la “senda de toda la vida”, la senda de Castilla. Pero resulta que esa senda muere también en otra valla. Él le hecha la culpa al propietario, un “guiri” de tantos como proliferan en este que fue el Fondó dels Frares y hoy quizá debiera cambiar su denominación, con tanto anglosajón, por la de “The deepest part of the Monks Village”, o algo así. Hasta comprendes a tu interlocutor: claro, no se puede aguantar tanto progreso. Te resignas: a fin de cuentas ya has visto de lo poco que sirve echarse al monte. Levantas la vista y contemplas el valle. Un valle que para ti, por tus raíces familiares -incluso porque tu abuela es de Barbarroja-, siempre había sido sinónimo de paz y de tranquilidad, de vides y de sol, un territorio donde todo se producía a un ritmo mucho más lento, casi inmóvil, frente al vértigo del cambio que imperaba en todas partes. Ya no es así. La luz del día muestra cientos de chalets y urbanizaciones, un paisaje literalmente arrasado. Por la noche, tampoco soportas ver, desde Crevillent, la luz que irradia desde aquí y que hace que, por primera vez en la historia, la silueta de la Sierra se recorte tan clara, tan hirientemente, contra un cielo, ahora ultrajado, que siempre fue profundo y oscuro.
En silencio, os cargáis de nuevo las mochilas. Cada uno va ensimismado en sus pensamientos. Pero todos pensáis lo mismo. “Un día u otro tenía que pasar. Es el progreso, claro”.

2 Respuestas a “¿PROGRESO?”


  1. 1 Luis 10 Mar, 2008, 12:39 pm

    Cayetano, como político del PSOE, porque no te encargas TU personalmente de que retiren esa maldita vall, construida entre un inglés y un español, los cuales no necesitan eso 30 mtr. cuadrados para nada. Tu que tienes dedicación completa y como tal cobras, por el bien de la sierra y de los que transitamos por ella “QUITA LA VALLA” los senderistas y deportistas te lo sabremos agradecer.

    No me vale que me digas que no gobiernas, en España, si lo hace este partido con lo cual….

    Sabremos agradecertelo en Crevillent, en las urnas.

  2. 2 cayetano 11 Mar, 2008, 7:06 pm

    Ante todo, la valla me duele como senderista y amante de la sierra. La condición de ‘político’ es sólo una circunstancia que viene después.
    Tampoco me gusta hacer las cosas para que me las agradezcan, y menos en las urnas. Los políticos (aunque yo no tengo dedicación completa, pero más aún si la tuviera), estamos para servir al ciudadano y no para cobrarles ‘favores’. Al final, los ciudadanos votan, y deben votar, lo que quieren y deben sentirse totalmente libres de hacerlo.
    Respecto de la valla, lamento decirte que no es fácil. Ante todo porque soy un concejal de Crevillent, y la valla está en término del Hondón de los Frailes. He procurado hacer alguna averiguación, respecto de la actitud del alcalde de ese pueblo, pero parece que no está demasiado interesado en el tema.
    Con esas limitaciones, estamos intentando hacer algo. Espero, en un sentido o en otro, darte noticias pronto.
    Saludos.

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