En estos primeros compases del curso político, el alcalde ha encontrado un buen juguete con el que entretenerse para fustigar a los malvados gobiernos socialistas. Me refiero a las obras de duplicación de la calzada entre Crevillent y Elx, y a la ampliación a un tercer carril en el tramo de la autovía comprendido entre la conexión con la de Cartagena y el camino de Castilla. Lo malo es que el alcalde, a quien no le falta la razón en lo que solicita, sólo sabe ver responsabilidades en los demás, mientras se escabulle de las propias. Veamos.
El hecho claro y principal es que las dos obras están terminadas, y se han hecho y terminado íntegramente con un gobierno socialista. El resultado general me parece más que aceptable. Eso es lo que saca de quicio a D. César, no haberlas podido inaugurar él…
Que hay deficiencias resulta innegable. La primera, desde mi punto de vista, ha sido el tiempo de ejecución, que se ha prolongado en exceso, aunque me parece comprensible dada la enorme densidad de tráfico que registra esta vía. Noche tras noche, madrugada tras madrugada, he sufrido los peligros y las incomodidades de una obra en la que la mayor parte de los trabajos se han hecho durante ese horario nocturno. Y avanzado Junio, no podía dar crédito a que se suprimiera, de un plumazo, el nombre de Crevillent del cartel indicador de la primera salida que tenemos viniendo desde Alicante…
Más problemática aún es la carretera de Elx. Antes que el alcalde, los vecinos de la Quinta Elevación y el polígono del Boch ya nos habían hecho ver las deficiencias a cuantos quisimos oírles en nuestras visitas electorales. La obra se inauguró sin estar del todo concluida (razón por la que no quisimos estar presentes los candidatos socialistas de Crevillent, un día tenía que decirlo). Y poco después, la falta de iluminación de las rotondas comenzó a provocar los primeros accidentes…
Todo esto ha dado lugar a que el alcalde se lance en tromba sobre esta presa, juzgándola ya cobrada. Pero una cosa es la demagogia política y otra la realidad, y a menudo ambas cosas hacen mala mezcla. Al alcalde primero que nadie habría que hacerle algunas preguntas. Por ejemplo: ¿Recuerda el alcalde que los proyectos de ambas obras fueron obra de los gobiernos del P.P.? ¿Puso el alcalde el mismo empeño en revisar el proyecto cuando se lo presentó el gobierno de su partido? ¿Efectuó el Ayuntamiento de Crevillent alguna alegación cuando el proyecto estuvo sometido a exposición para mejorarlo? ¿Por qué entonces no se hicieron los deberes y en cambio ahora se arma tanto revuelto? La respuesta es tan sencilla como obvia: ahora quien gobierna es el P.S.O.E., y como ya sabemos por la proclama del Sr. Rajoy, el único objetivo del P.P. es ganar las próximas elecciones.
No estaría de más aclarar, por otra parte, que el sistema con el que se ha hecho esta obra es el denominado “alemán”: a cambio de quedarse con el peaje de la nueva circunvalación de Alicante, la empresa ha ejecutado estas obras. Puede que no sea un mal método, pero está claro que predispone a gastar lo mínimo… Por otra parte, estoy seguro de que buena parte de estas deficiencias tienen una explicación diferente o más compleja que la de buscar o crear agravios entre administraciones socialistas o populares, o entre pueblos como Elx y Crevillent.
Bien, de lo que se trata es de solucionar esos problemas, que es lo que les importa a los ciudadanos, como sufridores y como contribuyentes. Desde el nuevo grupo municipal del P.S.O.E. venimos haciendo gestiones con las distintas administraciones desde el mes de Junio, y espero que pronto den resultado, al menos en dos aspectos: la señalización y la iluminación. Si en ese camino nos encontramos con el alcalde, o él se quiere encontrar con nosotros, contará con nuestra ayuda. Lo demás no son más que las miserias de la politiquilla cotidiana.
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