Manuel Morales Pozuelo (Manolo Morales, para los amigos) es natural de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), pero lleva casi 30 años enraizado en Crevillent, donde se casó y donde ha tenido hijas y –ya, pese a sus jovencísimos 49 años-, nietas. No es difícil verle, entre semana, con el mono de trabajo de su empresa (es responsable organizador en el departamento de averías en una empresa de telecomunicaciones); los fines de semana, en cambio, muda sus ropas e implementos de trabajo por los más lúdicos del ciclismo de montaña, del que es apasionado. Tenemos una candidatura bastante deportiva.
Con Manolo tengo una especial deuda. Yo ya sabía que era una persona discreta y dispuesta a ayudar siempre y en todo, pero en esta ocasión Manolo me ha demostrado hasta qué punto eso era cierto. Le dije que podía ir en el número 7, pero que me tomaría un tiempo para pensarlo. Es concejal (como Antonia María, termina ahora su primera legislatura), de modo que podría haberse tomado algunos derechos. Pero, muy al contrario, en todo momento su única expresión ha sido: “lo que haga falta, y sin problemas”. Su experiencia, su sentido común, su discreción y su entrega han hecho que por mi parte no hubiera duda. Más notable aún, en un puesto de teórico “sufridor”, no la ha habido por la suya: aceptó de inmediato y sin condiciones.
No niego que si Manolo repitiera como concejal, ello implicaría que habríamos dado un paso de gigante en nuestro proyecto. Pero en el fondo lo que creo es que Crevillent no puede desperdiciar a una persona de su inmensa valía.
Conozco a Manolo. Es una gran persona pero yo destacaría su capacidad de trabajo, su honestidad y el saber que siempre que lo necesites, siempre, te va a echar una mano.
Hola soy Manolo quiero agradecerle a la persona que me conoce, su confianza en mi, con vuestro apoyo conseguiremos grandes cosas para nuestro pueblo.