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PROU DE PROPAGANDA. TEATRE CHAPÍ, JA!

Anoche colgamos una pancarta en las inmediaciones del solar del Teatro Chapí. Nos parecía que ya estaba bien de ambigüedades y promesas vacías por parte del alcalde, y de mantener ese vergonzoso panel, que desde hace años reza aquello de “Açí la teu nova escola de Teatre”. Este es el texto del manifiesto que leímos en la colocación de nuestra modesta pancarta:
“Hace ya cinco años que Crevillent está sin Teatro. Y esto, en un pueblo que pregona y se enorgullece de unas tradiciones líricas que son tanto una expresión de su alma como una verdadera y sentida necesidad, resulta totalmente inaceptable.
En 1914, todo Crevillent fue capaz de sumar sus esfuerzos y levantar el Teatro Chapí, uno de nuestros principales emblemas durante todo el siglo XX. Los gobiernos socialistas compraron este Teatro, para entregarlo al pueblo de Crevillent, asegurar su continuidad y poner –llegado el caso- las bases de una futura nueva instalación.
Desde que el Partido Popular entró a gobernar en Crevillent hace ya casi quince años, la historia de nuestro querido Teatro no ha sido otra que la del olvido y el abandono, camuflado –como por desgracia es habitual- entre informaciones falsas, cuando no por la pura y simple propaganda. Primero, se le dejó terminar de convertirse en una pura ruina; después, fue demolido; finalmente, los terrenos han sido cedidos a la Generalitat Valenciana. Ahora mismo, no sabemos cuándo tendremos por fin Teatro, si será el que Crevillent necesita, y ni siquiera tenemos ya la seguridad de que realmente nos vaya a pertenecer en el futuro.
El Partido Popular en este tiempo se ha limitado a prometer, a presentar proyectos, y a instalar, cuando les convenía electoralmente, unos gigantescos carteles que ya llevamos años viendo y que no hacen más que vender humo. Unos carteles, que en estos momentos ya constituyen una burla y un desprecio para los crevillentinos, que tienen que confiar sus principales actos líricos y teatrales a un auditorio al aire libre, expuesto a todo género de inclemencias meteorológicas, incomodidades y ruidos. Algo totalmente indigno de nuestro pueblo, que ha visto cómo en cambio sí se realizaban, con el dinero de todos los crevillentinos, otras ensoñaciones faraónicas de sus dirigentes.
Por eso el Partido Socialista, con la modestia de sus medios, coloca hoy aquí esta pancarta, diciendo simplemente “Prou de propaganda. Teatre Chapí, Ja”. Porque creemos que ya es suficiente; porque ya es hora de que el alcalde se deje de ambigüedades y de promesas sin cumplir y nos diga exactamente qué está pasando; porque no vamos a aceptar que se nos vuelva a prometer el Teatro Chapí cuando se acerquen una elecciones mientras tenemos que seguir pasando y padeciendo fríos, calores, vientos, ruidos y mosquitos en el Auditorio.
Esta pancarta estará aquí el tiempo necesario, sean semanas, meses o años. Tenemos que expresar aquí que el Partido Popular, en otro acto indigno y antidemocrático, ha intentado obstaculizar e intentará sin duda seguir haciéndolo, que esta pancarta se colocase. Exigiendo condiciones absurdas que a nadie más ha pedido, han seguido aquella vieja máxima de los tiempos pasados que rezaba: “al amigo, el favor; al enemigo, la ley”. Pero no nos van a callar. Y del mismo modo, le pedimos a toda la sociedad crevillentina, y a sus instituciones civiles y especialmente culturales, que no les callen ni amordacen, sumándose al lema de nuestra pancarta: “Prou de propaganda. Teatre Chapí, Ja”.
Postdata: Inmediatamente, el alcalde ha convocado a los medios para decir que el proyecto está aprobado por Ciegsa, peeeero…. ¡No hay dinero! Lo dicho, ya nos gustaría que el proyecto saliera adelante cuanto antes y que las palabras del alcalde fueran ciertas, pero no nos vamos a creer nada de nada mientras no se coloque, no la primera, sino la segunda y sucesivas piedras. Al final, por desgracia, el compañero Policarpo Ramón va a tener razón cuando vaticinó que en esta legislatura no se haría nada. Porque si hemos de esperar al presupuesto del año que viene, está claro cuál va a ser uno de los temas electorales centrales de las próximas municipales. No se dejen engañar por cantos de sirena y estén bien atentos.

DESPRECIABLE

El de hoy en las Cortes Valencianas ha sido el gesto (y las palabras) más despreciables que recuerdo haber oído en política por parte de un partido, debo decirlo, supuestamente democrático. El Sr. Camps, Camps el mentiroso, Camps el frívolo, Camps el cínico, Camps el indigno del cargo que ocupa, no duda en resucitar los espectros de los peores episodios de la guerra civil, y en el clímax de un depravado onanismo dialéctico, sueña con convertirse en mártir a manos de las hordas rojas. ¿Por qué el subconsciente traiciona constantemente al P.P. cuando se empeña en convertirse en heredero de uno de los bandos de la guerra civil?
Pero lo que ha hecho este sujeto no es lo que más me ha impresionado; lo que me ha dejado petrificado de estupor es ver la ovación y las felicitaciones que ha recibido de parte de sus diputados(César Augusto Asencio entre ellos), que hoy han dado la exacta medida de su altura moral y mental. Esta sesión, sin duda, pasará a la historia más triste de las Cortes Valencianas; una sesión en la que el President ha dado un ominoso salto cualitativo, cargado de ignominia, que le convierte, a él y a quienes le aplauden sin el menor atisbo de racionalidad ni de responsabilidad, en una amenaza para todos. Porque eso es exactamente lo que ha pretendido hacer y lo que continuamente hace el P.P. de Francisco Camps: invertir los papeles, mostrarse amenazado cuando es él quien amenaza, presentarse como víctima cuando en realidad es el verdugo. La petición de disculpas de esta tarde no es más que el acto final, perfectamente planeado y premeditado, profundamente hipócrita, de lo dicho antes en las Cortes.
P.D. Me gustaría saber qué clase de pecado es éste, si es que lo es, a juicio de la Santa Madre Iglesia.

¿Y tú qué hacías cuando tenías 17 años?

El amigo Paco Flores hacía el otro día una interesante propuesta: planteaba que cada uno dijese qué hacía (y yo añadiría qué pensaba), cuando tenía 17 años, viviendo en la Europa de la segunda mitad del siglo XX y en la España de la Constitución. Hago propia la propuesta y pongo a vuestra disposición esta página. Iré añadiendo los comentarios que enviéis en el cuerpo de esta misma entrada. Al final, plantearemos algunas conclusiones.

CÉSAR, EL NAZISMO Y LA (DES)MEMORIA

Los primeros quince años de mi vida transcurrieron bajo la sombra triste y gris del franquismo. Sin embargo, mis contactos con el Régimen fueron puramente circunstanciales. Uno de los recuerdos más sombríos que guardo es el de una fría y lluviosa mañana de noviembre de 1970, cuando con apenas 10 añitos, vestido con una camisa de la OJE y brazo derecho en alto, tuve que participar con otros muchos niños (no sé cómo fui a parar allí, supongo que íbamos todos obligados) en el acto de inauguración del monolito de José Antonio (ya se ve que la obsesión por los pirulos viene de lejos). No sé si ese día, pero en todo caso por aquellos tiempos, recuerdo también el escalofrío en el pescuezo que me causó ver de cerca a Pilar Primo de Rivera en su visita a Crevillent; escalofrío que se convirtió en algo mucho más siniestro cuando contemplé al inefable Juan García Carrés (después famoso por su participación en la trama civil del 23-F), sentado en la tribuna de autoridades para asistir a nuestras fiestas. Si las experiencias de la infancia se quedan grabadas a fuego, a mí, desde noviembre de 1970, me gustan bastante poco las inauguraciones…
Tampoco hace falta ser psicólogo para saber que entre los 10 y los 15 años la mente y la personalidad sufren cambios decisivos: la conciencia y la capacidad de medir las consecuencias de los propios actos emergen con toda claridad. Fue en esa época cuando tuve mi experiencia definitiva con el Régimen. Debió ser muy a principios de 1973. El virus de la afición por los deportes de montaña ya me había picado (lo conservo con gusto hasta hoy, como otros varios de esa época), y algunos amigos decidimos dejarnos caer por la OJE, la organización juvenil del Régimen. Fue una opción puramente posibilista: no nos gustaba nada el ambiente machista y un punto matón que transmitían algunos de sus capitostes, pero a fin de cuentas, nos habían dicho que la OJE tenía cuerdas de escalada y nosotros no teníamos un duro.
Llegó así la primera reunión de la escuadra o de la centuria (ya no me acuerdo de la terminología), en el local que hoy ocupa la biblioteca municipal. Como quiera que comenzaban a correr vientos de cierto cambio y apertura, el jefe dijo que iba a proceder a pasar lista, y que ya no era necesario que gritásemos una consigna patriótica. Estaba de pie, frente a nosotros; detrás de él, a su derecha, también de pie, se encontraba su lugarteniente. Bien, comenzó el acto de pasar lista y cada cual fue respondiendo a su gusto al tiempo que el jefe pronunciaba su respectivo nombre. Unos, más exaltados o guiados por el hábito, vociferaban marcialmente aquello de “¡Presente!”, o “¡Arriba España!”; otros, más tímidos o más calmados, se limitaban a decir “servidor”, “yo”, “aquí”, o expresiones semejantes. No recuerdo qué contesté, pero el caso es que poco importa. Lo que importa es que cuando le tocó el turno al subjefe, éste dio un paso al frente, se cuadró, extendió el brazo derecho en forma de saludo romano, y gritó “¡Heil Hitler!”. Oír esto, girarse el jefe de la centuria con el brazo extendido y propinarle a su subjefe la hostia cuartelera más sonora y redonda que he presenciado en mi vida, fue todo uno. El abofeteado quedó temblando como un tentetieso, mientras el jefe de la centuria desataba una verdadera cascada de improperios sobre su segundo… Supongo que este incidente tendrá algo que ver en la proverbial mala relación que mantienen hasta hoy, pero el caso es que allí acabaron tanto mi breve vida en la OJE, como mis contactos con el Régimen. En mayo de ese mismo año, nos afiliábamos –dando comienzo a una de las mejores etapas de mi vida- al Centro Excursionista, donde antes de cumplir 18 años, ya era secretario, lo que virtualmente implicaba ser número dos en una sociedad con más de 400 afiliados en aquellos momentos. Después, a medida que comenzaba la Transición (que coincidió con los años de estudio de mi carrera), desarrollé una mentalidad política de izquierdas, de la que no tengo nada que ocultar. Voté al PC en las primeras municipales (¡qué gran momento ver salir a Emilio al balcón del Ayuntamiento en el 79, como primer alcalde democrático!); nunca me gustaron Stalin ni Mao (preferí en todo caso, aunque por breve tiempo, a Trotsky), ni tampoco Largo Caballero; y llegué al socialismo, después de leer bastantes cosas de los teóricos marxistas (unas buenas, otras pésimas), de la mano de los principios humanistas que me inculcó mi padre; principios que veía en personajes como Julián Besteiro o, en mi propio tiempo, en el profesor Tierno Galván. Sólo me afilié al PSOE en 1995 (es decir, no con el viento a favor, sino en uno de los momentos más difíciles de la historia del partido), y por supuesto, nunca he mandado carta alguna a ningún periódico defendiendo los excesos del totalitarismo comunista (ni de ningún otro), de los que siempre fui consciente.
Estos días se ha armado bastante revuelo con la “reedición” de la carta que nuestro actual alcalde envió en su momento al periódico Información. Debo decir que este asunto me ha causado una cierta sorpresa, aunque comprendo su tirón informativo. Y es que lo más grave (que lo es, y mucho) de esa carta, no es la negación del holocausto judío; lo peor es que trasciende en su redactor una ideología claramente formada y diáfanamente nazi. Una ideología vinculada a la radicalización y a las organizaciones paramilitares que surgieron de la descomposición del franquismo, a quienes no gustaba el giro “moderado” que el Régimen iba tomando en sus últimos tiempos. De ahí que haya contado la anécdota anterior, bastante ilustrativa de por donde iban a ir las cosas. De ahí también mi sorpresa: porque puede que haya gente en Crevillent que no conociera la dichosa carta (aunque menos de la que pueda creerse), pero lo que nadie ignoraba es la procedencia ideológica de César. Y a pesar de eso, ha sido y es el alcalde más votado, repetida e insistentemente, de la época democrática.
Explicar que este hombre haya podido reciclarse como un demócrata “a coste cero”, habiéndole bastado hasta ahora con poner tierra (o mejor dicho, tiempo) de por medio, para terminar imputando el suceso a un “sarampión” de juventud, es algo que trasciende lo puramente personal. Por eso me he decidido a escribir estas líneas. Porque este asunto tiene que ver ante todo con el modo en que se hizo nuestra -por tantas otras razones loada- Transición. En este sentido, siempre me ha parecido que con la Ley de Amnistía, no sólo se estaba “perdonando” a la izquierda por sus posibles delitos ideológicos o políticos, sino que sobre todo era la derecha quien estaba “comprando” su posterior impunidad. Franco murió en la cama; como lo han hecho o lo harán todos los que apoyaron su Régimen, incluso aquellos que cometieron crímenes y que han podido seguir paseándose tranquilamente por la calle sin que nadie les importune. Todo esto contribuye a explicar dónde están los votos de esa gente y por qué el P.P., sin ir más lejos en nuestro propio pueblo, tiene tantas dificultades en aplicar la Ley de Memoria Histórica.
¿Y el pueblo soberano? Amnistía es palabra vecina de amnesia. Ambas comparten la misma raíz griega. La primera consiste en el olvido legal de los delitos; la segunda entraña una grave pérdida de memoria. Al pueblo, a la gente normal y corriente, se le vendió muy bien aquello de que era necesario olvidar, meter la historia en los libros y no dejarla escapar de ellos. La derecha actual y, sobre todo, la derecha fascista, ha sabido durante todos estos años que esta estrategia, que en el fondo no es otra que la del miedo, era la que más les convenía. Y a juzgar por lo que veo que mucha gente piensa, han tenido bastante éxito. Olvidar, así pues, ha sido una de las grandes consignas de los últimos treinta años. Entonces ¿a qué tanto ruido con que ahora se destape una carta que simplemente nos recuerda que el único origen ideológico claro y autógrafo de nuestro alcalde sea el del nazismo?

ANTE EL NUEVO CURSO POLÍTICO: MÁS DE LO MISMO

El PP y D. César A. Asencio llevan casi tres lustros gobernando en Crevillent. Pero ni mis compañeros socialistas ni yo mismo hemos visto en lo que llevamos de legislatura la tan cacareada eficacia y limpieza sobre las que el PP basa su machacona propaganda y su continua falsificación de la realidad. La gestión es anodina, presenta fallos constantes y sorprendentes, coloca a los crevillentinos en desventaja frente a otros pueblos, y algunas de sus actuaciones ofrecen amplias dudas legales. Crevillent, en estos tres lustros, se ha retrasado claramente con respecto a las poblaciones de su entorno. Más aún, algunas actuaciones han sido condenadas en los tribunales, mientras que el alcalde no tuvo empacho en justificar, en sede parlamentaria, un posible soborno político.
La legislatura comenzó prácticamente con una sentencia que le decía claramente al gobierno del P.P. que había gastado ilegalmente más de 30.000.000 de las antiguas pesetas. En ella (a denuncia nuestra) se declaró nulo de pleno derecho el procedimiento, justificado en base a una supuesta excepcionalidad, empleado por el gobierno municipal para gastar ese dinero en las obras del auditorio realizadas para “preparar” la venida de D. Mariano Rajoy como pregonero de las fiestas. En esto, la sentencia fue rotunda en varias de sus páginas, con frases como: “la recurrente (la entonces concejal Esther Asensio) tiene razón”, el Ayuntamiento aprobó “un modificado cuando en modo alguno se daban los presupuestos fácticos para ello, “se han infringido los principios de publicidad y concurrencia y las reglas de adjudicación” y “se ha prescindido total y absolutamente del procedimiento debido”.
Pero no estamos ante una situación aislada. Son múltiples los ejemplos en lo que llevamos de legislatura que evidencian cuál es la forma habitual de trabajo de este “eficacísimo” gobierno municipal. Como ejemplos podríamos citar la contratación del proyecto modificado del Museo Mariano Benlliure, realizada cuando la obra estaba hecha; otro ejemplo sería el proyecto de remodelación del entorno de la ermita de San Cayetano, que llegó antes incluso de que se publicara el pliego de condiciones para la licitación; o la obra del colector de Corazón de Jesús, cuyo proyecto se contrató el día anterior a aprobarse en comisión… Peculiar y paradigmático resulta el asunto de los modificados para la obra de la casa de la C/. Blasco Ibañez, una CHAPUZA, escrita así con mayúsculas en la que se entremezclan malas prácticas a la hora de contratar, con modificaciones caprichosas y muy costosas para el pueblo de Crevillent.
Llegamos así al último pleno de la Corporación, celebrado a finales del pasado mes de julio. Hubo en él un par de cosas realmente insólitas. La primera, enterarnos de que un acuerdo totalmente ilegal (de nuevo no porque lo digamos los socialistas, sino porque lo dice una sentencia judicial) entre el concejal de deportes y el presidente del Crevillente Deportivo le ha costado al Ayuntamiento 8.336, 8 euros, más los gastos del abogado al que hemos tenido que recurrir para que el Ayuntamiento se defienda … ¡de su propio concejal! Otra vez, como en el caso anterior, el gobierno municipal se ha saltado todos los procedimientos legales. Por supuesto, desde el grupo socialista hemos exigido que quien la hace la pague: es decir que, tal como prevé la ley, ese dinero se le reclame al concejal y/o a su alcalde, y lo abonen de su propio bolsillo.
Claro que el alcalde, cuando se ve acorralado, no duda en romper todas las barreras permisibles. Ya en una ocasión nos comparó con los etarras, así que estamos curados de espantos. Ahora, para apoyar que el suyo es el mejor concejal de deportes de la historia (por cierto, no le dejó hablar), nos espetó que a ellos al menos no se les había ahogado un niño en una piscina… Abierto este camino, el alcalde siguió poniendo muertos sobre la mesa. En otro punto, quedó patente que a las primeras de cambio de la crisis, ya se le están amontonando facturas en los cajones (reconocimiento extrajudicial de créditos, técnicamente): no 1 ni 2, sino 104 facturas, por importe de más de 30 millones de las antiguas pesetas. Claro que ahora él está muy cómodo con su mayoría absoluta, sin una oposición lo bastante numerosa como para incendiarle el gobierno (vía bloqueo presupuestario) y después apagarle el fuego (vía victoria electoral), como hizo el P.P. en los años anteriores al 95 aprovechándose de que el PSOE no tenía mayoría suficiente… Pero vayamos a lo nuestro: cuando manifesté mi extrañeza porque la mayor parte de las facturas fuesen de SELESA por mantenimiento, todas emitidas con fecha 31 de diciembre de 2008, D. César puso su mejor cara de niño bueno y me dijo con toda su frescura que se debió a la enfermedad y muerte del contable de zona de la empresa. Si Vd. es empresario, por pequeño que sea, y en unos tiempos como los que corren, no hace falta que le diga dónde está la tomadura de pelo que el alcalde pretendió colarnos.
Concluyamos, dejando por una vez tranquila a la oficina técnica y a sus espléndidas relaciones con el P.P., adecuadamente gratificadas, sin hacer una sola hora extra, con 55 millones de las antiguas pesetas en poco más de un año. La pregunta es bien sencilla: ¿Qué ideario político inspira estos constantes actos ilegales? Pues me van a dejar que no la responda yo, sino el propio Sr. alcalde, en una de sus gloriosas tardes (la del 13 de mayo) en las Cortes Valencianas, cuando ante el estupor de sus correligionarios, dijo desde la tribuna refiriéndose al Molt Honorable, pero algo mentirosillo, Sr. Camps: “si de lo único que hay sospechas es de tres trajes ¡Qué baje Dios y nos vea a todos! Porque lo que tienen claro los ciudadanos es que, si después de poner los bolsillos hacia abajo, lo único que hay es eso…”.
En fin, al comenzar el tercer año de legislatura, lo único que hemos visto ha sido desgobierno y paralización, falsedades y embustes, sentencias de ilegalidad, descontrol y facturas en los cajones, derroches sin sentido y desinterés por la situación económica y el aumento del paro. Y en el fondo, las frustradas ambiciones de un alcalde, que se enfrentó con sus propio partido en la Diputación a cambio de un lugar en el paraíso, junto a Camps, en Valencia. Promesa que, como es normal en Camps, aún no ha sido cumplida. ¿Qué precio estamos pagando los crevillentinos por ello?

LA NÓMINA

Nomina ayuntamiento

El otro día, alguien en el foro del periódico Información decía que yo percibía 3.000 euros mensuales del Ayuntamiento. Le contesté que no, pero volvió a insitir. No me gusta la gente que se dedica a difundir insidias y calumnias, de modo que no tengo ningún inconveniente en colgar la nómina que percibo. Son 12 pagas (no 14). No cuento con ninguna otra ayuda para cubrir mis gastos por dedicación política, que no son pocos, salvo un teléfono móvil que pagamos entre todos los concejales. Por otra parte, como la retención que se me practica por IRPF es baja, en estos dos años que llevo como concejal tengo que liquidarle a hacienda una cantidad adicional cuando llega la hora de hacer la declaración de la renta. Además, los concejales entregamos un mínimo de un 10% al partido. Y eso es todo. No me quejo, pero a ver quien da más luz y taquígrafos. Si queréis ver la nómina no tenéis más que pinchar en el enlace de arriba.

P.D. Las nóminas de los concejales son públicas, de modo que lo que estoy haciendo no debería ser nada del otro jueves.
P.D. 2: Ya que hoy es 14 de Julio, os deseo a todos LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD.

CORRUPCIÓN

Tres perlas de estos días sobre el caso Camps:
1. La de Doña Rita Barberá, pidiendo que se abran diligencias contra Zapatero por haberse dejado regalar las anchoas ofrecidas por el presidente cántabro Revilla.

2. La de la Sra. de Cospedal, diciendo que si condenan a Camps, total será cosa de 2.000 eurillos de nada.

3. La tercera, la de nuestro ínclito alcalde. La doy textual del diario de sesiones de las Cortes Valencianas del 13 de mayo. Decía D. César refiriéndose a Camps: “si de lo único que hay sospechas es de tres trajes ¡Qué baje Dios y nos vea a todos! Porque lo que tienen claro los ciudadanos es que, si después de poner los bolsillos hacia abajo, lo único que hay es eso…”

Qué duda cabe, la que más me sonroja es la última, porque sale de la boca del alcalde de Crevillent, y yo no quiero que mi alcalde diga esas bajezas. Pero va en la misma dirección que la segunda, la de Cospedal: asumido que Camps puede ser condenado, justificar la corrupción con tal de que sea poca cosa. Hemos dado, pues, un paso adelante en la historia de la civilización: ya no se trata de que haya o no corrupción, sino de cuánta hay. Andando camino, quizá pronto tengamos que oír que un poco de corrupción no sólo es natural, sino beneficiosa para que todo funcione.
La primera frase, de todos modos, es la más desconcertante. Sería para chotearse por lo francamente risible del argumento, pero esconde algo mucho más serio: se queja Doña Rita de los regalos. Y yo me pregunto, ¿qué tiene eso que ver con Camps? ¿no habíamos quedado en que nadie le había regalado nada; en que D. Francisco se pagó sus trajes a tocateja? Semejante desliz me parece impropio de alguien como la alcaldesa de Valencia. Puesta su frase al lado de las otras dos, parece que van preparándonos para un futuro probable: el de que continue al frente de la Generalitat un sujeto que no sólo habrá mentido de manera continua y contumaz, sino que además puede haber sido condenado por cohecho; o sea: por soborno, por muy pasivo e impropio que resulte.
Si eso ocurre sin que tiemble el Misterio, no tendremos más remedio que pensar que los cimientos de la sociedad valenciana están profundamente corrompidos. Ya verán como además, habrá quien lo niegue.

MITIN EUROPEO

Buenas tardes a todas y a todos, especialmente a nuestra Secretaria General provincial, Ana Barceló, y a nuestra candidata a las europeas, Pepa Andrés. Me cabe el honor de presentar este acto, creo que es la primera vez que venís a Crevillent, y estoy seguro que os llevaréis un buen recuerdo.
“Este partido se juega en Europa”. Me gustan los eslóganes que nuestro partido está utilizando en estas elecciones. Ya lo creo que se juega en Europa. Y para las crevillentinas y los crevillentinos, Europa no es algo distante y lejano. Desde siempre hemos sabido que en Europa estaba nuestro destino, y que lo que allí pasaba era importante para todos nosotros. No es extraño: en 1789, en París, el mismo año de la Revolución y la Toma de la Bastilla, Antonio José Cabanilles vio a paisanos nuestros en las calles de la capital francesa vendiendo esteras con el nombre de Tapis d’Espagne. No hay ningún otro pueblo valenciano que pueda decir lo mismo. Somos un pueblo trabajador, valiente, emprendedor. Siempre hemos sabido que allí se jugaba una gran parte de nuestro destino.
Si antes ya era así, ¿cómo no iba a serlo hoy? En fechas recientes, se ha creado una gran inquietud entre nuestras gentes ante el porvenir de nuestra Cooperativa Eléctrica. Hoy, toda nuestra ciudadanía sabe que los socialistas crevillentinos nos hemos puesto del lado de la Cooperativa desde el primer momento. Como lo hemos hecho siempre y en todo momento, ahora y en los momentos pasados. Esto no debe olvidarlo nadie: los socialistas hemos sido los primeros defensores de nuestra Cooperativa. Y ahora, hemos ido a Madrid, hemos concertado una entrevista entre los gestores de Cooperativa y el Ministerio, y nos hemos traído la principal de las reivindicaciones que Cooperativa tenía: conservar la cartera de clientes. Así que tengo que decir dos cosas más sobre este asunto:
1º. La directiva que causaba el problema no había sido un invento del gobierno socialista, como algunos pueden haber querido hacer creer. No, era una directiva europea, de esa Europa donde por cierto gobierna mayoritariamente la derecha y donde José Luis Rodríguez Zapatero es un referente seguro de las políticas que mejor defiende a los trabajadores y a los ideales progresistas. De modo que si algo quería nuestro gobierno, no era otra cosa que proteger los intereses de los consumidores más modestos.
2º. Y por cierto, entre tanto ruido y tanta alharaca, alguien ha olvidado hacer la pregunta más sencilla: ¿Qué piensa el P.P. sobre esto? ¿Qué han hecho, desde Crevillent y sobre todo desde Madrid, sus dirigentes y sus diputados? Aún no sabemos qué enmiendas han presentado en defensa de las cooperativas en el Congreso, y no lo sabemos por una razón muy sencilla: porque no lo han hecho. Nosotros sí sabemos cuál ha sido nuestro trabajo, y el resultado ha sido muy bueno: que nadie tema, el futuro de esa venerable institución está asegurado, y seguiremos trabajando porque lo esté donde haga falta.
Era un modo muy sencillo de haceros ver que, en efecto, este partido se juega en Europa, pero que el resultado puede afectarnos mucho y muy directamente. Y que allí también necesitamos de toda la fuerza y de la máxima presencia de nuestros representantes, para que prevalezcan, en unos momentos tan difíciles como estos, las políticas de apoyo a los trabajadores que representan los partidos de izquierda y el PSOE sobre todo.
Si ese eslogan me gusta, hay otros que aún me gustan más. Sobre todo ese que dice que el problema no es lo que piensan, sino lo que votan. Y yo añadiría que el problema no es sólo lo que votan, sino para qué emplean los votos estos liberales de tres al cuarto cuando gobiernan.
Porque de liberales, de verdaderos amantes de la libertad, tienen muy poco. Porque si lo fueran, no olvidarían las palabras de uno de los padres de la Independencia de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, cuando dijo: “He jurado sobre el altar de Dios hostilidad eterna a cualquier forma de tiranía sobre la mente humana”. No, al contrario, ellos están instalados en el programa más amplio y consciente de control y de manipulación informativa que hemos conocido desde que se acabó el franquismo. A nuestro alcalde le gusta tener ensoñaciones con los faraones egipcios. Le gusta recitar frases de personajes célebres. Quizá coquetee con jugar a ser tal o cual personaje histórico… A Hitler también le gustaba. A este último y a sus secuaces, les complacía creerse sucesores de Federico el Grande, aquel monarca ilustrado (a quien Kant se dedicaba a hacerle la pelota), y que llegó a hacerse una célebre pregunta: ”¿Es conveniente engañar al pueblo, sea induciéndole a nuevos errores, o manteniéndole en los que ya se encuentra?” Más de dos siglos después, el P.P. no tiene los escrúpulos de aquel rey. Su respuesta es afirmativa: es la respuesta de Canal 9, de la Gaseta de Crevillent y todos cuantos hacen del engaño su profesión. Para el P.P., no sólo es conveniente engañar al pueblo. Es necesario para poder mantenerse en el poder.
Y a eso se dedican, a engañar, a manipular y a crear falsos dilemas. Y a beneficiar de paso a sus amigos. Para eso sí que son liberales, y bien liberales, cuando utilizan el gobierno para beneficiar a sus amigos.
¿O cómo tenemos que llamar a los 55 millones que han regalado a la Oficina Técnica en dos años? ¿Cómo es posible que un funcionario municipal, porque no es otra cosa, en plena crisis, haya cobrado más de 100.000 euros de sueldo del Ayuntamiento, sin hacer una sola hora extra? Pero lo peor no es eso, lo peor es que han hecho todo lo posible para boicotear el plan Zapatero, y que los 5 millones de Euros que nos correspondían fuesen, como van a ir en su mayor parte, a empresas de fuera y a trabajadores de fuera.
Lo peor es que no vamos a tener Plan General esta legislatura, ni Teatro Chapí, y quién sabe qué pasará con el Museo Mariano Benlliure, porque con la ermita del Picatxo ya sabemos lo que ha pasado. Lo peor es que no vamos a tener ningún Centro de Salud nuevo con especialidades, ni una triste Residencia de Mayores con los servicios que nos corresponden por la Ley de Dependencia, ni una biblioteca nueva, ni una piscina o una pista deportiva como nos merecemos. El otro día hicimos el cálculo: sólo en lo que llevamos de legislatura, casi 2,5 millones de euros despilfarrados. Eso sí, no habrá comida de Santa Rita para los funcionarios mientras estemos en crisis.
Y lo peor de todo es la corrupción. Sí, porque siento vergüenza ajena de ver a nuestro alcalde un día sí y otro también haciéndose la foto con implicados en delitos de corrupción. ¿Qué digo? Si él mismo la justifica y la fomenta.
No me invento nada. El otro día, el día 13, en una de sus jornadas gloriosas en las Cortes Valencianas, nuestro alcalde y César decía: “si de lo único que hay sospechas es de tres trajes ¡Qué baje Dios y nos vea a todos! Porque lo que tienen claro los ciudadanos es que, si después de poner los bolsillos hacia abajo, lo único que hay es eso…” La frase le valió titulares de prensa y la reprimenda de su propio grupo, porque aquí ya hemos dado un paso cualitativo: tenemos un alcalde al que la corrupción le parece justificable, con tal de que sea poca. Normal… ¡Si hace un par de años un juez le declaró ilegal la contratación a dedo y sin un papel, de los 30 millones que se gastó en el auditorio para dejarlo todo divino para cuando Rajoy, ese que aún no sabe quién es, vino a dar el pregón de fiestas! Por cierto, qué poco interés pusieron los medios de comunicación en este asunto. Normal… si hace un par de semanas utilizaron este mismo escenario para hacer un acto de su partido sobre el agua, presentándolo como de la Federación Valenciana de Municipios, no invitaron más que a los suyos, y después pagaron un convite con el dinero de todos. Normal…
Verdad, lo que hace falta es verdad. Y aquí la verdad es que hay más de 4.000 parados, y por esos nuestro alcalde no ha hecho absolutamente nada. La verdad es que se ha gobernado a base de parches y remiendos, sin objetivos claros; que se han desperdiciado los mejores 15 años de nuestra historia económica, y que Crevillent ha ido perdiendo trenes hacia el futuro un año tras otro. La verdad es que nuestro alcalde está harto de serlo, y que está prácticamente ausente, en Valencia, gestionando su futuro, no el de todos. La verdad es que hemos perdido peso en la Diputación, y que la Diputación alicantina está siendo además espectacularmente castigada por el gobierno de Camps, un tipo vengativo, sin duda. La verdad es que ya no puede seguir sacándose conejos de la chistera, como la famosa área comercial, como las residencias de mayores, como el camping más grande de Europa, como los terrenos para la Universidad, como el Balneario y tantas y tantas cosas. En estos días, se ha sacado uno más. Ha conseguido cabrear a los vecinos de San Felipe con su soberbia y su prepotencia, y rabioso porque éstos habían invitado a Ripoll a dar el pregón de sus fiestas, ahora se ha sacado otro conejo de la chistera: lo del área logística. Y además me emplaza a mí a que diga qué pienso. Pues le voy a decir lo que pienso, y se lo voy a decir bien claro: que es otra de sus mentiras, que no es verdad. No, no va a hacernos comulgar con ruedas de molino. No me creo que lleve meses trabajando en eso, ni él, ni su Oficina Técnica. Es otra más de sus invenciones, y encima quiere hacérnosla pagar. No ha dado más información que un titular de prensa, y por tanto no vamos a caer en la ingenuidad de entrar en su juego. Si de verdad tiene algo, tráigalo y hablaremos. Nadie nos va a ganar a defender a nuestro pueblo. Pero mientras no lo traiga, no vamos a hacer de comparsas en su juego. Están acorralados y sin salida, y harán cualquier cosa con tal de salvarse. Lo dijo Churchill en una de sus frases célebres: “Se puede engañar a algunos todo el tiempo, y a todos por algún tiempo; pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.
Ciudadanas y ciudadanos de Crevillent, una vez más, como siempre cuando de verdad ha sido necesario, os llamamos a ganar la batalla por la verdad y por la decencia donde hay que hacerlo, en las urnas y del lado de un partido, como el socialista, que siempre encarnará esos ideales por encima de todo. Ayer en España; ahora en Europa; mañana en Crevillent y en la Generalitat.

(Intervención en el mitin de la Elecciones Europeas, 30 de mayo de 2009)

OTRA VEZ LA ERMITA

En los últimos tiempos el tema de la ermita ha sido objeto de discusión en los comentarios a las noticias del diario Información. Como he tenido dificultades técnicas (los duendes de la informática) para poder entrar y dejar mi opinión, abro esta entrada con el doble objetivo de publicar íntegramente mi opinión, y de continuar aquí con la discusión abierta si a los lectores les apetece.
En el asunto de la ermita ya hicimos un video durante la campaña electoral, y siempre hemos mantenido la misma idea: lo que había que hacer era consolidar y mantener los restos existentes como ruina romántica; y al lado, retirar la casita de madera y sustituirla por una construcción del tipo de la que había anteriormente, que no sería difícil de documentar, dedicándola a centro de interpretación.
Precisamente en la campaña electoral de las municipales facilité al ayuntamiento un CD con la documentación que me traje del A.H.N. de Madrid sobre el pleito de la ermita (principios del siglo XIX), que contiene una gran cantidad de información sobre la misma. CD que, pese a entregarse por registro y ante los medios de comunicación, resultó extraviado en algún punto entre el registro y la concejalía. Aunque finalmente se lo he vuelto a entregar, nadie puso el menor interés en investigar en ese tema, aunque su existencia era de sobra conocida desde un artículo de Vicente Gozálvez en una revista de Semana Santa de los años 60.
Del análisis de la documentación se deducía que la ermita a la que correspondían las ruinas que se han derribado fue la segunda que se edificó en el lugar, después de que la primera fuese mandada arrasar por el obispo José Tormo. Esta segunda fue reedificada entre 1792 y 1793, y tuvo una existencia corta y conflictiva (no viene al caso contarlo) hasta los años 20 del siglo XIX. Por tanto, resultaba: que era necesario documentar y excavar en busca de los restos de la primera ermita, pues la documentación insistía en que era mucho más grande; y en segundo lugar, que la ermita quedó abandonada como resultado de un pleito de intereses entre el propio clero (la parroquia quería bajarse al santo por lo “milagrero” que era). Es decir, que ese edificio, de los más de 210 años que tenía, había sido una construcción abandonada como mínimo unos 180. Así que no había una ermita que “rehabilitar” ni “reedificar”, y por otra parte, por su cronología, pertenecía a la época del romanticismo, lo cual abundaba en la idea de conservarla como ruina.
Bien. Todo eso, más o menos, lo hemos dicho y repetido hasta la saciedad por múltiples conductos. Lo que después se ha hecho, con la pretendida “rehabilitación”, es una barbaridad (“bodrio” dije públicamente), obra de patanes a quienes aquello se la trae al pairo. Porque esa es otra: puede haber gente a la que aquello le haya dolido tanto como a mí, pero os puedo asegurar que no más que a mí. Si todos los que han intervenido en este asunto hubieran tenido una décima parte de mi sensibilidad y aprecio por lo que eran aquellas ruinas, no se habrían atrevido a profanarlas de ese modo, arrancándonos un trozo sustancial de nuestro paisaje sentimental. Total, para nada: aún no saben a qué coño van a dedicar aquello.
Me sorprende, por tanto, que se nos pidan responsabilidades a estas alturas, o que planteemos no sé qué denuncias, cuando el daño está hecho y es irreparable, máxime teniendo en cuenta que cuando lo denunciamos nadie se apuntó. Por si alguien no lo sabe, este partido le ganó un pleito por una contratación irregular de 30 milloncejos al alcalde por las obras que hizo cuando Rajoy vino a dar el pregón: el juez lo declaró nulo de pleno derecho y nadie, que yo sepa, parece que haya querido darse por enterado. La verdad es que los medios de comunicación han puesto bastante poco interés en este asunto.
Y es que estamos hablando de política y no de asuntos judiciales. A su modo, Moya está diciendo la verdad. Y la verdad es que, en este pueblo, los ciudadanos votaron lo que votaron: 14 concejales al P.P. y 7 a la oposición. Con eso, el P.P. tiene patente de corso para hacer absolutamente lo que le venga en gana. Podéis sumarle a eso que nadie, absolutamente nadie de los que tienen responsabilidad en este pueblo: profesionales, técnicos, asociaciones (pretendidamente) culturales, etc… han levantado una sola voz en contra del poder. Si acaso, algunos han hecho todo lo contrario, han corrido presurosos a cantar sus alabanzas. Como a mí me gusta decir, la gente no es que tenga lo que se merece. En democracia, lo que la gente tiene es lo que quiere; es decir, lo que vota. ¿O es que nadie recuerda en qué quedaron las denuncias y las movilizaciones en torno als Pontets o el Pont Vell?
De modo que me parece muy bien todo lo que decís en vuestros comentarios, pero ya hace tiempo que llegué a una conclusión: el único arreglo que esto tiene es que quienes gobiernan dejen de hacerlo. ¿Quién se apunta?

1º DE MAYO

Hoy se celebra el Día Internacional del Trabajo. Para millones de trabajadores de todo el mundo, del mismo modo que para un partido como el nuestro, que lleva en sus siglas la S de Socialista y la O de Obrero, se trata de una jornada cargada de simbolismo, de tradiciones y de recuerdos. En un momento como el presente, con esta dura crisis económica (creo que algún día, cuando se cuente con la debida perspectiva, alguien se atreverá a señalarla como el mayor robo que el capitalismo ha perpetrado contra la Humanidad en toda su historia), también es un momento de reivindicación y de continuar luchando por los derechos de los trabajadores. Alabo, por eso, la firmeza y la decencia que mi partido y el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero están mostrando en la defensa de esas conquistas frente a una derecha que, después de haber implantado el modelo económico ultraliberal que nos ha llevado a la catástrofe, quiere ahora que todos paguemos los platos rotos aunque no se atreve a decirlo claramente, camuflada bajo el eufemismo de las ‘necesarias reformas estructurales’.
Hablando en términos más próximos, nuestros mayores nos transmitieron que este es un día sagrado para los trabajadores. Recuerdo a mi padre contándome que Pio XII obligó a Franco a recuperar el Primero de Mayo revistiéndolo de festividad de San José Obrero. Ahí empezaron las demostraciones sindicales… Muchos años después, hoy mismo en Crevillent, cuando se supone que estamos en pleno siglo XXI y en democracia, nuestro alcalde y su equipo de gobierno han decidido mostrar su nulo respeto por esta fiesta con una de sus inauguraciones. En concreto la del adefesio arquitectónico con el que han sustituido las ruinas de la ermita de San Cayetano. No voy a repetir ahora mi opinión sobre esa obra, por conocida y publicada. Tampoco voy a detenerme en la curiosa escena que estará produciéndose en este momento en el Picatxo, con la gente de a pie entrando a pie (para eso son lo que son), y los concejales peperos en sus propios coches, como nos ofreció ayer a todos la concejal de propaganda (por cierto, hoy será un día grande para el alcalde, nada menos que la segunda vez en su vida, si no me falla la cuenta, que sube al paraje de los “Anouers”).
Pero sí debo dejar claro que no existe la menor justificación para que esto hubiera tenido que ser hoy. Por eso el Grupo Socialista no ha estado en San Cayetano. Hay decenas de fines de semana y festivos disponibles. No había la menor prisa, porque ese edificio no responde a ninguna utilidad (aún no saben para qué lo han hecho). Se lo intentamos hacer ver y se lo pedimos en el pleno municipal del lunes… Pero al fin y al cabo, el alcalde se ha empeñado en demostrar que cada uno venimos de donde venimos y estamos donde estamos por alguna razón. No sé si estuvo en alguna demostración sindical franquista; pero es evidente su desprecio por el día más importante para los trabajadores. Así que le da igual contraprogramar con esta inauguración, aunque no haya sabido nunca ni la haya interesado lo más mínimo qué es el Primero de Mayo ni la ermita del Picatxo. No quiero imaginar qué habría ocurrido si un gobierno de izquierdas hubiese inaugurado una obra -además inútil- en Viernes Santo. Tranquilos, nosotros nunca lo haríamos. Ellos, sí.

(Pido disculpas si me he demorado en exceso en escribir este nuevo comentario. Entre este y el anterior, he perdido a mi madre. No por esperado, ha sido menos duro…)